El desarrollo de la tecnología, la aportación de la física
Jueves 15 de Marzo de 2012
El texto “El desarrollo de la tecnología, la aportación de la física” de Fernando Alba Andrade publicado por el Fondo de Cultura Económica es el que en esta ocasión ha escogido la Casa de la Cultura de Cancún para difundir, como un homenaje a los científicos mexicanos, integrantes de la Academia Mexicana de la Ciencia, que con el invaluable apoyo de la Fundación Oasis llevan trece años de presentar “Sábados en la Ciencia”.

El presentar este texto, el doctor Angel Dacal apuntó que “El conocimiento ha pasado por etapas muy difíciles en las que ha sido privilegio de unos cuantos que lo han rodeado de misterio, encerrándolo dentro de los conceptos filosóficos y religiosos de los pueblos”.

“La humanidad hubo de esperar algunos siglos entre esta etapa y aquélla en que los árabes lograron recopilar todos los conocimientos disponibles y difundirlos entre su pueblo. Este hecho permitió las traducciones que se hicieron al latín durante el siglo XII para que en el ocaso de la civilización árabe despertara a Europa en el llamado Renacimiento italiano, con sus consecuencias inmediatas en Francia e Inglaterra, posteriormente Alemania y que finalmente se difundiera por el mundo entero”.

“Durante el Renacimiento, todas las manifestaciones artísticas y culturales del hombre florecen vigorosamente y, si bien es cierto que la ciencia sufre algunos reveses por sus aventuradas concepciones, es cuando se desarrollan las ciencias como tales. A fines del siglo XVI la mecánica adquiere el carácter de ciencia formal. En el siglo XVII aparecen la óptica, la hidráulica, el cálculo de probabilidades, la gravitación y se inician los primeros experimentos de vacío, aspecto que ha sido fundamental en el desarrollo experimental de la física de nuestro siglo”.

“Época también en la que aparecen las grandes y famosas academias científicas en donde se pueden exponer las ideas y comentar las experiencias, para iniciar así la gran difusión del conocimiento científico. En el siglo XVIII es notable el desarrollo de la óptica y la electricidad. Lo fructífero del siglo XVIII se manifiesta claramente durante el XIX, en que con los estudios del vapor y la electricidad se abren nuevos capítulos de la física, como el electromagnetismo y la óptica moderna, conocimientos fundamentales en la industria y la tecnología que hoy tenemos”.

“Para el siglo XX, los sentidos dejan de ser la principal fuente de información y se entra al mundos de lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande. En el microcosmos se logran grandes adelantos, como la electrónica, cuyo rápido avance y desarrollo posterior nos lleva al mundo de las computadoras, que en unos cuantos años ha producido varias generaciones de ellas y con las cuales la ciencia logra avances sin precedentes. Es en este mundo de lo infinitamente pequeño, en donde se descubren las partículas fundamentales que constituyen la materia y con las cuales se han podido explicar algunos de los misterios del universo y pensar en futuras formas de energía como una alternativa para la humanidad”, acota Angel Dacal Alonso.

El autor de este libro, Fernando Alba Andrade, es egresado de la Escuela Nacional de Ingenieros del IPN y de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Hizo estudios de especialización en Oak Ridge, EEUU, en la Comisión de Energía Atómica. Se doctoró en Ciencias en la UNAM y en la actualidad es maestro de la Facultad de Ciencias e Investigador del IFUNAM.

Este libro lo puede obtener a través de la página www.libreriasdelfondo.com