Peña Nieto: Un destape anunciado...hace años.
Martes 20 de Septiembre de 2011 hrs.
Los procesos electorales se aproximan…y con ello, como en botica, saldrá cualquier tipo de medicamento.

Y para que no digan nada y no haya queja, anoche se “destapó” formalmente el ya, ex gobernador Enrique Peña Nieto. Un destape anunciado desde hacía ya mucho tiempo.

Un destape que en forma teatral, anuncio ayer por la noche el mexiquense, con ese dramatismo que le sobra al ya pre candidato priísta, a la presidencia de la República.

Fue tan espectacular como su “despedida” de la gubenatura del Estado del México. Un espectáculo que dejó a su sucesor, fuera de todo protagonismo y con el sello de su “arte”, dibujado con su propio pincel.
Enrique Peña Nieto, no se va por las ramas. El ya “casi” presidente de México, ha demostrado que lo de la notoriedad es cosa de su vida cotidiana. Su “copete”, engomado y más abultado por cierto, fue el punto de atención en su persona, combinado perfectamente bien con el marco socarrón de su bien estudiada tonalidad vocal.

Sin embargo, anoche demostró también que sabe repetir muy bien su lección. Dijo, en esa forma aburrida, tajante y repetitiva de los antiguos políticos priístas, respuestas acartonadas y fuera de del alcance de las preguntas de un López Dóriga indulgente y complaciente, quien en algún momento de rebeldía, pretendió “prender” el mechero inútilmente. Las respuestas cual robot bien aceitado, brotaron en tropel de la boca del ya seguro candidato para la presidencia de la república priísta.

El llamado “gel boy” de la política, va con todo. O más bien ha ido con todo. Es decir, México ya sabe de sus cualidades pero, también defectos. Su vida, privada y pública, con triunfos y pesares, ha sido mediatamente capturada por la ciudadanía, para su beneficio.

Enrique Peña Nieto, ha tenido un destape político a lo largo de 6 años. Por ello, la ciudadanía no fue sorprendida por una noticia, que desde hace años se sabía. Hay que reconocerle sin embargo que sin duda, ha escogido a los mejores, en cuanto a su marketing político. Lástima que en unos cuantos minutos, haya perdido ese encanto bien estudiado, al  llevar consigo, respuestas memorizadas de un lenguaje y presencia, carente de frescura y espontaneidad. Los nervios o la sobrestimación, no suelen ser aliadas para nadie.